Laureado Daniel Claver Herrera

La fascinación que nos produce la obra de Daniel Claver Herrera, artista valenciano recientemente laureado, reside en su ingenio y pericia de alquimista para desentrañar el destino y naturaleza de la materia.

Destino y naturaleza como fusión de lo interior con lo exterior, destino y naturaleza que también es historia, la que transcurre a partir del origen de la sustancia y que se resquebraja, vomita lava, deja posos perennes, signos de vida, de destrucción y muerte. Es una mortaja que irradia visibilidad desde su núcleo y él es su intérprete.

El creador nos revela la plasmación de una ontología que sólo tiene carácter plástico, y es así porque no necesita de otras conceptualizaciones, nada más que la penetración de la mirada y el entendimiento de unos ojos que están obligados a no ver más que las texturas singulares de una masa, conformada por tonalidades que constituyen su forma, que se alimenta a sí misma y a nosotros como espectadores y participante de ese rito.

De la obra de Daniel ya he tenido la muy grata oportunidad de hacer comentarios en otras ocasiones, y siempre obtengo conclusiones a modo de sendas que sin ser intrincadas se abren para desvelar lo que parecía ignoto.

Hombre de constantes y perpetuos imaginarios en acción, pintor, músico, escultor, busca e indaga, experimenta y examina, observa y ensaya. Es consciente que le queda por recorrer un larguísimo camino, que no hay horizontes a alcanzar cuando se está a ras de tierra, sino espacios que descifrar e impregnar.

Mi amigo Humberto y yo, provistos de un buen ron del sur, le ofreceremos un buen refugio en esta esquina del malecón habanero cuando ese constante caminar le pida reposo y penumbra. Y hasta podrá oir los aullidos mestizos del amanecer.

Gregorio Vigil-Escalera Alonso - critico de arte